Trihalometanos y cáncer de vejiga: una razón más para desinfectar el agua correctamente

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La cloración del agua es el método más común y eficaz para eliminar microorganismos patógenos en el agua destinada al consumo humano.

Se trata de un proceso clave para prevenir enfermedades infecciosas, ya que el cloro actúa como agente desinfectante de acción prolongada, capaz de mantener una concentración residual que sigue actuando durante la distribución del agua.

¿Dónde está el riesgo?

Cuando la cloración no se realiza adecuadamente —ya sea por un exceso de materia orgánica en el agua o por un control deficiente de dosis y tiempos— se pueden formar subproductos de la desinfección, entre ellos los trihalometanos (THM).

Los trihalometanos son compuestos químicos que, según estudios recientes, se han relacionado con riesgos para la salud a medio y largo plazo, en especial con un mayor riesgo de cáncer de vejiga en personas expuestas a niveles elevados durante largos periodos.

Cloración segura: la clave está en el diseño y el control

Evitar la formación de THM es posible si se aplican sistemas automáticos de desinfección, con equipos de precisión y mantenimiento adecuado. Es imprescindible:

  • Realizar una evaluación previa de la calidad del agua bruta.
     
  • Utilizar equipos de dosificación de cloro calibrados y automáticos.
     
  • Controlar los niveles de materia orgánica disuelta antes de la cloración.
     
  • Garantizar una instalación bien diseñada y mantenida.

La experiencia de Naturema

En Naturema contamos con una amplia trayectoria en instalaciones de potabilización y desinfección de agua, tanto en redes públicas como en instalaciones privadas (hoteles, urbanizaciones, comunidades rurales, etc.).

Nuestros sistemas están diseñados para ofrecer máxima seguridad, eficacia y fiabilidad, minimizando riesgos y asegurando el cumplimiento de la normativa sanitaria en todo momento.